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LOS PERROS Y LOS NIÑOS


     Antes de responsabilizarnos de un ser vivo deberíamos pensar en esto; Si después vienen los niños..... ya no habrá el mismo lugar para el perro? Si es así, es mejor que cambiemos de idea y busquemos un buen peluche..... (frecuentemente hay peluches de Boyero de Berna en muchas jugueterías)

 

    Diversos estudios demuestran los grandes beneficios que la compañía de un perro supone sobre el desarrollo del niño. El perro es para el niño un compañero con el que jugar y a la vez un ser vivo del que, sin duda, se sentirá responsable.

    Para un Bouvier de Berna, un niño supone alguien a quien cuidar, proteger y sobre todo amar. También es para el un magnífico compañero de juegos. En prácticamente todos los casos, la adaptación de un Bernes a la llegada de un niño suele producirse sin ningún problema, de una forma natural.

    Sin embargo, habrá que tener en cuenta algunas pautas que nos sirvan para hacer este proceso más corto, seguro y satisfactorio para todos.   

¿POR QUÉ UN PERRO SIENTE CELOS DE UN NIÑO?

    Por lo general, la llegada de un niño a casa supone casi de forma irremediable, que el perro reciba menos atención por parte de sus propietarios. Esto hay que cambiarlo.

    En su afán por evitar que el animal se sienta abandonado, los dueños aprovechan aquellos ratos en los que el niño está dormido o en otra estancia para colmar de atenciones al perro.

    Pues bien, aunque hecho esto con buena intención, este comportamiento  será el desencadenante de los celos de nuestro amigo.

    En tan sólo unos días el perro se dará cuenta de que le dedicamos mucho menos tiempo cuando el niño se encuentra presente, mientras que cuando no lo está vuelve a recuperar el grado de atención que recibía antes.

    El perro por lo tanto empezará a ver al niño como algo que le separa de nosotros. En esta situación errónea los celos no van a tardar mucho en aparecer.

¿CÓMO SE COMPORTA UN BOUVIER DE BERNA CELOSO?

El Boyero de Berna que ve al niño como un competidor intentará interponerse continuamente entre sus propietarios y el bebé. Puede llorar y ladrar frente a los propietarios y  lo más probable es que empiece a separase poco a poco de la familia y volverse apático al no sentirse ya querido. No olvidemos que es una raza extremadamente sensible.

TRES CONSEJOS PARA FAVORECER UNA BUENA RELACIÓN

  •  No castigar ni reprimir nunca al perro cuando se acerca al niño. Todo lo contrario, el perro debe poder aproximarse al niño, olerlo, sentirlo y habituarse a su presencia desde el primer minuto en que el niño entre en casa. Sin embargo, debemos controlar al perro  y enseñarle poco a poco a relacionarse con el niño de forma tranquila. Que sienta que nadie le aparta, sino que esta nueva criatura que llega a casa es algo muy bueno que es capaz de unirnos a todos todavía más.
     

  • Si la actitud del perro es algo brusca, podemos frenar su ímpetu utilizando alguna golosina para distraer su atención. Si se acerca al niño y se comporta de forma amorosa y tranquila deberemos premiarlo y acariciarlo.

     

  • Siempre que el niño esté presente debemos de compartir con nuestro Bernes esa alegría y hacerle participe en todo momento. De ese modo, el  aprenderá a relacionar al niño como algo positivo y bueno no solamente para el, sino que nos verá felices y asimilará la situación como muy buena y positiva.

    Del Valle de Arbas. León ( España )
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    Revisión: 26/05/04

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